Entrevista: Mambo, fundador del Colectivo REZIZTE


  David Flores ‘Mambo’, uno de los fundadores del colectivo REZIZTE de Ciudad Juárez me cuenta cómo inició un movimiento de arte en su ciudad y hasta dónde lo quisiera llevar.

Hay buen movimiento de arte urbano en Ciudad Juárez. Muchos jóvenes haciendo cambio a través del arte, ¿cómo empezó para ti?

Yo tenía unos ocho años cuando vi en el centro de la ciudad —en uno de los principales cruceros (Av. 16 de Sep y Fco. Villa, también conocida como la calle Ferrocarril porque pasa el tren para EEUU)— ahí estuvo un mural, el primer mural bien hecho en Juárez, le llamamos La Catrina. Fue dirigido por Otto Campbell, un artista chihuahuense.

¿Desde niño te llamó la atención?

Sí, siempre me gustó dibujar. Me la pasaba en casa dibujando frente a la televisión. Mi madre y yo íbamos a El Paso, Texas. Mi madre cosía ropa y compraba las telas en el “Segundo Barrio”, cruzando el puente. En esos viajes me asomaba y había muchos murales chicanos de los 70. Eso y el mural de Otto me hicieron querer hacer eso algún día.

¿En qué momento la calle se vuelve un territorio para actuar como artista?

Fue en el 99 después de leer una revista de diseño gráfico. Hubo un número con el tema de la frontera. Nada más hablaban de Tijuana. La verdad me encabroné… ¡Tijuana no es la única frontera! Mandé un correo a la editorial y empecé a pensar: ¿Qué es lo que nos hace únicos a Juárez y El Paso? ¿Qué nos diferencia de las demás fronteras? Y me llegó la imagen de los Pachucos. Tin Tan vivió varios años en Juárez. Era la imagen digna de un fronterizo.

En esa época también sucedió que un amigo padecía leucemia, y en su etapa final, yo lo iba a visitar al hospital pero ni modo de llevarle una tarjeta de “¡Recupérate pronto!”. ¿Qué le puedo decir? Lo único que se me ocurrió fue: “Resiste”. Luego hice la comparación, a mi ciudad la veo también agonizando. Y ni siquiera se dejaba venir la ola de violencia que sufrimos más tarde.

Todo se conectó. Algo muy personal, con algo de la frontera, y sobre todo de Juárez. A nuestra ciudad le ha hecho falta el city branding. La gente piensa: Juárez: violencia, narcotráfico, cruce fronterizo, nada más. Entonces, dije: voy a sacar una campaña de identidad gráfica fronteriza pero en la calle. Había visto ejemplos muy efectivos como los de Shepard Fairey, la campaña OBEY Giant.  Saqué la primer serie de stickers de Rezizte, con la imagen de Tin Tan, de Pachuco.

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¿Eran stickers solamente al principio?

Sí, una serie de stickers. Luego stencils tamaño carta. Empecé solo en 1999 y tenía un alcance mínimo, solo algunas colonias. Luego en 2001, cuando volví a la universidad, en una de las clases nos pidieron hacer una campaña gráfica. Presenté lo que había hecho de Tin Tan y una compañera de clase me presentó a su novio, que también estudiaba Diseño Gráfico. Ya éramos tres: Coral, Mitin y yo, hacíamos varios proyectos en la calle. Nos reuníamos en un café cada miércoles. Después de unos meses, nos dijeron: ¿Por qué no empiezan hacer algo en el café?” Montamos la primera exposición y empezamos a hacer contacto con más gente. Consideramos que el nacimiento del colectivo como tal fue en noviembre de 2003. Inicialmente se llamaba Máscara656.

¿Siempre les ha interesado la problemática social?

Sí. Han sido las dos vertientes. La identidad y la problemática social.

Empezamos sin permisos a intervenir las calles. Poníamos stenciles grandes, ya de 2 m. Lo hacíamos de día, para que la gente viera que no estábamos vandalizando. Era retomar espacios abandonados y darle una manita de gato a la ciudad.

Además de intervenciones en la calle, organizan eventos culturales, ¿no?

Para celebrar el aniversario del colectivo, queríamos hacer una pachanga cultural. El abuelo de George, dueño de la Panadería, nos prestaría el patio si lo rehabilitábamos.  Invitamos amigos de la universidad, algunos tenían bandas, otros hacían ilustración, foto. Se corrió la voz y el día del aniversario llegaron como 400 chavos.

Es que no había espacios así en Juárez. No había actividad cultural, más que los espacios oficiales, que entonces estaban muy herméticos.

Organizamos el Festival Borde Manifiesta, independiente. Lo hicimos la primera vez en una cantina de la calle Mariscal con el permiso de la dueña. Eso sirvió para conectarnos con gente que hacía cosas similares, y nos invitaban a festivales más grades, como Humanitas, el Cervantino. Y luego fuera de México, Miami, Nueva York, Chile.

Aquí y Allá 3

¿Cómo empezó tu faceta de muralismo?

Tuvo mucho que ver una gran muralista que es mi mentora: Michelle Angela Ortiz, de Filadelfia. De madre colombiana y padre puertoricense. Ella llego a Ciudad Juárez a pintar un mural por el consulado de EE.UU.. El delegado cultural del consulado me dijo: quiero que me juntes a artistas locales para que la apoyen. Me presenté con ella. Y me dijo algo que me impactó: “es un mural comunitario”. Entró esa palabra en mi vocabulario. No solo los artistas locales y yo lo vamos a pintar, sino la comunidad.

Eso cambió mi perspectiva, el street art está en la calle pero debería involucrar más a la comunidad.

Tuvimos buena relación de mentora-discípulo y dos años después hubo otro para pintar la mediateca en chihuahua. Luego, ella me habló de otro, que se llamó Aquí y Allá, acerca de migrantes mexicanos en Filadelfia. Fueron dos meses. Eso cambió mi vida.

Cowley Club 1

El muralismo se volvió prioridad para ti. Cuéntame un poco sobre la casa que pintaste en Brighton, Reino Unido.

Comenzó porque  Martin Hill, un activista que llegó a Juárez, para apoyar la marcha por la paz, se quedó en mi casa. Hicimos un stencil juntos ante la noticia de un amigo activista suyo que falleció. Entonces, él quería hacer un homenaje a un activista de mi ciudad.Acababan de matar a Susana Chávez. Y Martin dijo: quiero que tú la pintes en Brighton.

Seguí los pasos de mi mentora: conseguir un equipo. Tuve la fortuna de que en el centro donde se pintó el mural, el Cowley Club, ahí tienen un programa maravilloso: English migrant program, clases gratuitas de inglés a migrantes ilegales. Entre ellos había una pareja de españoles, ella es pintora y él hace animaciones en 3D. Trabajamos muy bien y tenemos la idea de seguir colaborando. Es mi sueño que algún día exista una escuela de muralismo.

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